CANCIONERO DE LA PATAGONIA
1966

 

   
Julio

Esta columna fue publicada originalmente en el diario La Prensa Austral en julio de 2006.

El propósito de esta columna es entregar algunos antecedentes de la visita de Violeta Parra, y de esa voz que persiste, a Magallanes, en julio de 1966, hace exactamente 40 años. Vino con el programa “Chile ríe y canta”, de radio Minería, conducido por René Largo Farías, acompañada, además, por Pedro Messone y los Pampanitos, Sergio Sauvalle (no pudo venir el resto de Los Quincheros), Voces Andinas con Patricio Manns, Cantares de Chile y el primer conjunto pascuense que pisaba tierras magallánicas, según las crónicas de la época. Se había anunciado la visita de Rolando Alarcón, pero no llegó. El programa “Chile ríe y canta”, “el espectáculo de la suprema chilenidad”, contaba con el auspicio de la CORA, Corporación de la Reforma Agraria, razón por la cual también visitaron algunos asentamientos campesinos en Tierra del Fuego. Las actuaciones en Punta Arenas se realizaron los días domingo 17 (Gimnasio Cubierto), lunes 18 y martes 19 (Teatro Municipal, en dos funciones: vermouth y noche), más una función extraordinaria el día miércoles 20, en el Gimnasio Cubierto. Las primeras notas en diarios locales (El Magallanes y La Prensa Austral, jueves 14) no nombran a Violeta como parte del elenco, pero basta la confirmación de su presencia para que el lunes 18 de julio El Magallanes titule: “La gran folklorista Violeta Parra integra programa Chile ríe y canta”. Y las crónicas de los días siguientes no dejan asomo de duda sobre quién conquistó el cariño popular: “estuvo con el público más de lo que el tiempo se lo permitía, pero no la dejaron abandonar el escenario, donde fue obsequiada con un echarpe tejido por las madres del Centro ‘Elena Rada’, estrenado allí mismo.” (El Magallanes, jueves 21 de julio). El locutor Daniel Ruiz, que trabajaba en la radio “La Voz del Sur” como jefe de programación y a quien le tocó recibir a Largo Farías y su gente, me contó en enero de 2005 que Largo Farías estaba muy nervioso por la presentación que él tenía que hacer de Violeta, por el mal genio que –se dice- tenía y porque no sabía cómo iba a reaccionar el público magallánico: “Lo que él hizo fue una verdadera arenga, hizo una feliz improvisación, motivó a la gente y cuando él dice ‘con un gran aplauso recibamos a Violeta Parra’ el público se ha puesto de pie... mira, yo he estado en cientos de festivales y no he visto una cosa igual.”

Esta visita alimentó algunas historias, difíciles de corroborar, pero verosímiles. Uno. Ella le habría contado al público que siempre le colgaban los pies cuando se sentaba en alguna silla, a causa de su baja estatura. Un artesano escuchó esto e hizo una silla baja y se la regaló. Ella agradeció mucho el regalo e incluso se lo llevó a Santiago. Dos. Violeta Parra habría estrenado “Gracias a la vida” en Punta Arenas. Así lo afirmaba  Daniel Ruiz. La historia es verosímil: aunque el disco al que pertenece esta canción, “Las últimas composiciones de Violeta Parra”, se editó a fines de 1966, es razonable pensar que tenía compuesta en julio aquella canción y otras como “Volver a los 17” y “Run-run se fue pa’l Norte” y que las haya cantado entonces. Si fue en calidad de estreno, difícil aseverarlo. Tres. En el libro “Violeta Parra: la guitarra indócil”, de Patricio Manns, se menciona esta visita a la región y la alegría que provocó en Violeta; también reproduce un comentario de ella sobre la falta de una música más auténtica en Magallanes. Por tanto, nos habría dejado la “tarea” de desarrollar un lenguaje musical propio y de raigambre chilena.

Esta visita de Violeta a Magallanes no es capítulo cerrado. Falta investigar si existen grabaciones de esas actuaciones (Daniel Ruiz me contó con pena que en la radio había, pero que fueron borradas por cierta persona, de quien se reservó el nombre), cómo fueron las visitas a los campamentos de Gregorio, Cerro Sombrero y Cullen (Manns incluye también a Natales en esta gira artística) y fechar con mayor exactitud el día de llegada y el día de partida. Los estudios sobre Violeta aumentan día a día, amplios e interrelacionados; se están rescatando viejas entrevistas y notas de prensa que arrojan nueva luz sobre su trayectoria y sobre la conciencia que ella tenía de su propio trabajo. Queda mucho por hacer y queda mucho por agradecer la compañía que Violeta Parra nos sigue dando a pesar de su ausente presencia.