
Él vivió en el Cerro de La Cruz
con su niñez, su juventud
con alegría de soñar,
con la libertad a flor de piel
durmió con frío en un rincón
bebiendo lluvia de cristal.
Miro la ciudad y mas allá
en humilde corazón
el sureño con valor,
sones de tambor perdurará
en sus sueños y su ley
volverás al tiempo del querer.
Changa, changa,
vive en el sur,
vive en las calles donde nació,
Changa, changa,
busca su pan,
busca los sueños y una canción.
Y hoy que la vejez acarició
se duerme con su soledad
en el destierro de su tren,
el pensó que todo iba a cambiar
y las muletas ahí están
prendidas en su caminar.
La lluvia y el viento volverán
la inocencia de su ser
en un recuerdo quedaran
sones de tambor perdurará
en sus juegos sin parar,
en sus sueños y su ley
volverás al tiempo del querer.
Changa, changa…