
Vengo del sur de la patria
donde nace el calafate,
donde el viento es compañía
de las almas solitarias.
Vengo de la extensa pampa
donde vive el ovejero
con una estrella en el pecho
y el cuerpo hecho de acero.
Allí mis manos rudas
se clavaron en la tierra,
penetraron en las aguas
de aquel helado mar,
arañaron las arenas
de islas y de ríos
buscando con ahínco
aquel sagrado pan.
En zonas de silencio,
saturadas de misterios,
fin de un mundo extraño,
incógnita región,
costas deprimentes
bautizadas de malditas,
cubiertas por el velo
de la desolación.
Vengo con nieve en el cuerpo,
dejé atrás cuatro tumbas,
traigo mi rostro surcado
y es que la vida es muy dura.
Allí mis manos rudas
se clavaron en la tierra,
penetraron en las aguas
de aquel helado mar,
arañaron las arenas
de islas y de ríos
buscando con ahínco
aquel sagrado pan.
En zonas de silencio...