
Era un país que brotó en mis sueños,
era un país y su símbolo el verde,
verde la luz, el cielo y la ropa,
verde las caras, el sol y la noche.
Era un país de conciencia clara,
la libertad era una antorcha verde,
verde los hijos, el mar y la escuela,
verde la tele, la plata y los diarios.
Pero un día llegó un hombre de azul
y lo que pensaba lo gritó
y lo encarcelaron y lo torturaron,
pero el pueblo igual oyó su voz.
El día que nos den a escoger
entre la libertad y el pan,
nos quedaremos con la libertad
para seguir luchando por el pan,
nos quedaremos con la libertad,
para seguir luchando por el pan.
Y en el país de conciencia clara
quedó encendida la luz de un arco iris,
recién el pueblo comprendió lo que pasaba
y las cadenas que lo ataban fueron rotas.
Y así el pueblo fue feliz,
cada uno daba su opinión
y en tanta alegría fue cuando un día
en el cielo se escucho su voz:
El día que nos den a escoger
entre la libertad y el pan,
nos quedaremos con la libertad
para seguir luchando por el pan,
nos quedaremos con la libertad,
para seguir luchando por el pan.