Desde Osorno pasé por la Argentina
y una noche estrellada la vi
con un velo enterito de blanco
junto a su niñito a encontrarme salió.
Por qué lloras, le dije, mi niña,
por que sufres tanta desilusión
“sólo quiero beber un poco de agua
para mi hijo que muero de sed”.
Como pudo morir un amor así
como pudo morir esa noble mujer,
no se puede jamás a una niña feliz
condenar al más grande dolor.
Desde aquel día no he vuelto a encontrarla
desde ese día desapareció
sólo tengo en mi mente el recuerdo
de aquella pobre niña que la sed mató.
A la orilla del mar un recuerdo
tembloroso me puse a rezar
y le pido a mi Dios que la guarde
a ella y a su hijo que la paz encontró.
Como pudo morir un amor así…