Caras de resignación que se aglutinan,
amigos añejos de los rayos del sol,
aquellos que de tanto conocerse no se ven,
aquellos que de tanto verse, no conocen,
aquellos que levantan cada día sin esfuerzo
una Torre de Babel que los ampara.
De tanto
pronunciar palabras, enmudecen,
de tanta periferia, ya no sueñan,
tantos pagos por cumplir los envilece
y no sienten, y no ríen, y no cantan,
y levantan cada día, sin esfuerzo
una Torre de Babel que los ampara.
Cubren
con plomo un corazón apasionado
para que la radioactividad del sentimiento no les efecte.
Su arco iris es un blanco y negro envejecido,
son una edición corregida y aumentada del marasino
y levantan cada día sin esfuerzo
una Torre de Babel que los ampara.