Los caminos se levantan
como todas las mañanas
sembrados de luz y piedras
y ligeras nubes claras
Los
mismos viejos caminos
desgastados por el agua,
las mismas viejas veredas
del indio con sus desgracias.
Los
caminos son del aire
que los sopla y desparrama,
más las huellas son del hombre
que los recorre y proclama.
Largos
caminos testigos
del sudor, la sangre, el agua,
de las penas y suplicios,
de las manos que los trazan.
Por
eso, cuando camines
escucha lo que te canta,
son voces de mil piedras,
mil nombres que nadie llama.
Los
caminos se levantan,
como todas las mañanas,
con suave olor a tierra
y una voz en busca de agua.