Era un loco enamorado de la calle de la flor
dueño de su vida y su dolor
de uniforme y en la plaza tantas veces desfiló
siempre acompañado de algún un perro labrador.
Aun recuerdo su sonrisa la ternura en su mirada
y el eterno desvarío de su ser
si Jalisco le llamaban yo su nombre no lo se
los domingos de la plaza y las calles de mi infancia
que desoladas se ven.
En el tiempo de su alma nunca se ocultaba el sol
y era su riqueza carretón
pero un día el caminante en un sueño se perdió
en la tierra alucinada de su mente se hizo flor.
Aun recuerdo su sonrisa la ternura en sui mirada
y el eterno desvarío de su ser
si Jalisco le llamaban yo su nombre no lo se
los domingos de la plaza y las calles de mi infancia
que desoladas se ven.