El cielo un día se obscureció,
esto y los días duros eran,
en filas los minutos duraron siglos
de lejos una voz cantó otra vez,
otra vez, otra vez.
En tu mano al aire apretabas,
nada lograbas con tener el pensar,
miradas del cielo
y encontrabas la verdad, otra vez, otra vez.
De tu forma de amar,
no tenías la flor, ni tampoco el fruto
y juraste esto no pasará
otra vez y otra vez.
Hoy vives tus historias
con ganas de vivir y de morir,
con las manos apretadas,
queriendo levantar un sol
otra vez, otra vez, otra vez.
Tú que cantas una voz,
tú que conoces la verdad y el sol,
respóndeme hermano,
dónde está tu fruto y la flor,
otra vez, otra vez, otra vez.
De tu forma de amar...