En las mañanas cuando las aves silbaban sus cantos
con un pistón prendido de una mano
estaba dándole frutos a la vida a una flor.
En su sonrisa se le notaban los años pasados
con la humildad guardada en el alma
con su muleta a cuesta de las cosas
que pasan siempre males de la vida.
Tu cuidabas el jardín
como la noche cuida la mar en el otoño
invierno, primavera y el verano,
pero el tiempo pasará y un recuerdo quedará
jardinero.
Eres ejemplo para que muchos sigan tu camino
un forjador sin un destino dado
siempre adornando flores y rosales
con tanta fe.
Tras aquel árbol quedo la imagen de un retrato fijo
en el lugar de viejas añoranzas
donde la muerte te besó la frente
y te llevó a un paraíso nuevo.
Tu cuidabas el jardín…