Te vi llegar como una luz angelical
y en tu candor la soledad traías
con la gracilidad de una flor primaveral
llegaste a seducir mi vida
con la gracilidad de una flor primaveral
llegaste a seducir mi vida.
Mi corazón partido en dos como un cristal
necesidad de amar y dar tenía
y se encendió todo el añil de tu mirada
como presagio de saberte mía
y se encendió todo el añil de tu mirada
como presagio de saberte mía.
Te amé después, te di el amor
con la verdad sobre la piel
y al compartir la intimidad
tu alma se acopló a mi vida. (Bis)
Te quiero así, niña, mujer, un ideal,
algo así como soñar la vida,
te doy mi amor, mi corazón sentimental
y la simiente de mi sangre viva.
Después la luna quiso al mar como tu piel
que me llamó para quererte un día
y mis caricias te rodearon la cintura
con la dicha de saberte mía.
Te amé después...