PUERTO OSCURO
Clemente Riedemann
Luis Vidal
Surgente

Llamé a tu casa sabiendo que no estabas
para poder amar tu ausencia
imaginé ser sonido del teléfono yendo
y viniendo por las habitaciones solitarias,
pero llenas de los objetos que te son queridos.

Nada quise tocar , sino quedarme suspendido
sobre los espacios que inaguras
con sólo mover un dedo.

Llamé así para saber cómo no eres y cómo no estás
para aprender a quererme sin la incertidumbre
de tu respiración para darme cuenta que existo
sin oir mi nombre entonado por tu voz.

Llamé tres veces y otras tantas te amé
desmedida, loca, ociosamente
y el sonido del teléfono era como un barco
buscando un muelle en la oscuridad.

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