Volverás y cuando vuelvas
has de encontrarme sonriente,
así como tú querías verme.
Ya no tendré
la tristeza
que me conociste siempre,
mis ojos serán estrellas alegres.
Para elogiar
tu belleza
trocaré en sonrisas, penas,
canciones a mis fiebres.
Y tendré
las manos llenas
de caricias siempre nuevas
para adorarte las sienes.
Volverás...
y has de encontrarme
como tú querías verme.